1. No es un compuesto puro: El hidróxido de amonio es en realidad una solución de amoníaco (NH3 ) en agua. Esto significa que la concentración de NH4 El OH en la solución es variable y no fácilmente reproducible.
2. Es volátil: El amoníaco es un gas volátil, lo que significa que se evapora fácilmente de la solución. Esta evaporación conduce a un cambio en la concentración de la solución con el tiempo, lo que la hace poco confiable para valoraciones precisas.
3. Es higroscópico: El hidróxido de amonio absorbe fácilmente la humedad del aire, alterando aún más su concentración y haciéndolo inadecuado como estándar primario.
4. Es inestable: El equilibrio entre el amoníaco y el hidróxido de amonio está influenciado por factores como la temperatura y el pH. Esta inestabilidad hace que sea difícil mantener una concentración constante.
Por el contrario, los estándares primarios deben tener las siguientes características:
* Alta pureza: Deberían estar disponibles en forma muy pura, con una composición conocida y estable.
* No higroscópico: No deberían absorber fácilmente la humedad del aire.
* Estable: No deben descomponerse ni reaccionar con la atmósfera.
* Alto peso molecular: Esto minimiza los errores de pesaje.
* Fácil de disolver y manipular: Deben ser fácilmente solubles en el disolvente utilizado para la valoración y fáciles de trabajar.
Debido a estas limitaciones, el hidróxido de amonio no es adecuado como patrón primario. En cambio, normalmente se estandariza con respecto a un estándar primario como el ftalato ácido de potasio (KHP).