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  • Pepsina en el estómago:cómo descompone las proteínas y su papel en la salud digestiva

    misuma/iStock/GettyImages

    El estómago:un centro digestivo central

    El estómago es un órgano musculoso en forma de saco situado en la parte superior izquierda del abdomen. Tiene capacidad para hasta 2 litros (aproximadamente ½ galón) de alimentos y líquidos. Una vez que la comida ingresa, las poderosas paredes musculares del estómago la agitan y mezclan el contenido con el jugo gástrico para formar una mezcla semilíquida llamada quimo.

    El jugo gástrico contiene moco, ácido clorhídrico y la hormona gastrina. La gastrina estimula la secreción de pepsinógeno, el precursor inactivo de la enzima digestiva pepsina.

    Pepsinogénesis:del pepsinógeno a la pepsina activa

    Cuando se estimulan las glándulas gástricas del estómago (al probar, oler o incluso pensar en los alimentos), liberan jugo gástrico. El ácido clorhídrico de este jugo reduce el pH a entre 1 y 3, el rango óptimo para la actividad de la pepsina. A este pH ácido, el pepsinógeno se escinde para producir pepsina eliminando un pequeño segmento peptídico. El pH típico del estómago de 1,5 a 3,5 proporciona el ambiente necesario para esta conversión.

    Desnaturalización de proteínas y actividad de pepsina

    El ambiente ácido hace que las moléculas de proteínas se desplieguen, un proceso conocido como desnaturalización. La desnaturalización expone los enlaces peptídicos, lo que permite que la pepsina los escinda en fragmentos más pequeños llamados péptidos o polipéptidos. Esta acción proteolítica puede continuar durante varias horas mientras los alimentos parcialmente digeridos avanzan lentamente hacia el intestino delgado.

    Finalización de la digestión de proteínas en el intestino delgado

    Una vez que el quimo ingresa al intestino delgado, las enzimas pancreáticas y las peptidasas del borde en cepillo descomponen aún más los péptidos en aminoácidos individuales. Estos aminoácidos se absorben fácilmente en el torrente sanguíneo, lo que los hace disponibles para uso celular.

    Pepsina, mucosa gástrica y fisiopatología de las úlceras

    El moco que recubre el estómago protege el epitelio de los efectos corrosivos del ácido clorhídrico y la pepsina. Sin embargo, cuando la barrera mucosa protectora se ve comprometida, a menudo por una infección con Helicobacter pylori, la pepsina puede erosionar el revestimiento del estómago y provocar la formación de úlceras. Los antiácidos aumentan el pH gástrico, lo que inactiva la pepsina, reduciendo así el daño a la mucosa.

    Antiácidos:beneficios y precauciones

    Si bien los antiácidos pueden aliviar el dolor de las úlceras y proteger el revestimiento gástrico, la inhibición prolongada de la pepsina puede afectar la digestión de las proteínas. La absorción incompleta de proteínas puede desencadenar reacciones alérgicas u otros trastornos gastrointestinales. Por lo tanto, un profesional de la salud debe controlar el uso de antiácidos a largo plazo.




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