Por Joan Reinbold
Actualizado el 24 de marzo de 2022
El fósforo rojo es el segundo alótropo más común del fósforo, conocido por su apariencia de color rojo oscuro y su baja toxicidad. A diferencia de su contraparte blanca, no es fosforescente y exhibe una reactividad química moderada.
La molécula está formada por átomos de fósforo unidos tetraédricamente que se encadenan formando una estructura en red responsable de su estabilidad y color característico.
Comercialmente, el fósforo rojo se produce calentando fósforo blanco en recipientes sellados o exponiéndolo a la luz solar; ambos procesos convierten la forma blanca altamente reactiva en el alótropo rojo, más seguro.
Descubierto en 1845 por el químico austriaco Anton von Schrötter, el proceso implicaba calentar fósforo blanco en un matraz lleno de nitrógeno a aproximadamente 482 °F (250 °C) durante varias horas.
Si bien el fósforo rojo es relativamente seguro para uso industrial, puede utilizarse indebidamente en la producción de drogas ilícitas. En la fabricación de metanfetamina, esta reacciona con el yodo para formar ácido yodhídrico, lo que subraya la importancia de una manipulación y regulación adecuadas.
Para obtener pautas de seguridad detalladas, consulte la Guía de bolsillo de NIOSH sobre peligros químicos .