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  • El ADN como libro de biblioteca:cómo nuestro código genético se lee como un libro de texto

    Thomas Northcut/Visión Digital/Getty Images

    El propósito central del ácido desoxirribonucleico (ADN) es codificar la información que impulsa la producción de proteínas, los procesos que sustentan la vida y los materiales necesarios para la reproducción celular. Al igual que un manual de instrucciones en una biblioteca, la información almacenada en una molécula de ADN está organizada sistemáticamente, y cada sección está compuesta por letras que codifican distintos comandos según su secuencia. El ADN está cuidadosamente compartimentado en cromosomas:uniones moleculares que mantienen la información ordenada y protegida.

    Letras y palabras

    El ADN se construye a partir de cuatro bases nitrogenadas:adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T). De la misma manera que las letras forman palabras, el orden exacto de estas bases crea un lenguaje que el ácido ribonucleico mensajero (ARNm) puede leer y traducir en moléculas funcionales.

    Capítulos

    Los segmentos de ADN que codifican una única proteína se denominan genes. Cada gen comienza con una secuencia de inicio única, típicamente el codón AUG, que indica a la maquinaria celular dónde debe comenzar la transcripción, tal como los títulos de los capítulos guían al lector a través de un libro.

    Leer el libro

    Durante la transcripción, la cadena de ADN actúa como plantilla para crear una copia de ARN complementaria. La adenina se empareja con el uracilo (U) en el ARN, mientras que la citosina permanece emparejada con la guanina. Se leen secuencialmente grupos de tres nucleótidos (codones), y cada codón especifica un aminoácido particular.

    Seguir instrucciones

    Después de la síntesis, el ARNm sale del núcleo y entra al citoplasma, donde las moléculas de ARN de transferencia (ARNt) traducen los codones en una cadena lineal de aminoácidos. El primer ARNt, que transporta metionina, se une al codón de inicio e inicia la traducción. Los ARNt posteriores aportan el aminoácido correcto, formando enlaces peptídicos que extienden la cadena proteica en crecimiento, convirtiendo el "texto" genético en el lenguaje de la vida.

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