Si alguna vez te has encontrado mirando un ciervo congelado bajo el brillo de tus faros, no estás solo. La pausa es una respuesta natural impulsada por la forma en que los ciervos ven el mundo, no por una falta de inteligencia.
A diferencia de las criaturas estrictamente diurnas o nocturnas, los ciervos son crepusculares. Su visión está optimizada para condiciones de poca luz, lo que hace que el anochecer y el amanecer sean los momentos de mayor movimiento.
Los ojos de los ciervos contienen una alta proporción de bastones, células que destacan en condiciones de poca luz pero que son muy sensibles a la luz brillante. Cuando los faros de un automóvil golpean esas varillas, el resplandor actúa como el flash repentino de una cámara, cegando temporalmente al animal. El ciervo no puede percibir el peligro que se avecina y simplemente se congela.
1. Deténgase de forma segura y darle al animal espacio para moverse.2. Apaga las luces para reducir el deslumbramiento y permitir que el ciervo recupere la visión.3. Toca la bocina una vez para alertar al venado que hay un vehículo presente.4. Muévete lentamente si el ciervo permanece frente a ti, dándole una ruta de escape.
Al comprender la biología detrás de la congelación, podrás reaccionar con calma y ayudar a que tanto tú como el ciervo estén a salvo.