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Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y del University College de Londres han demostrado, por primera vez, que los humanos poseen un sentido hasta ahora no reconocido:el tacto remoto. El hallazgo, publicado en IEEE Xplore en octubre de 2025, se basa en el modelo clásico de los cinco sentidos y la propiocepción reconocida más recientemente.
En su experimento, se pidió a 12 voluntarios que localizaran un cubo de plástico de 2 pulgadas escondido en el fondo de un recipiente lleno de arena. Los participantes solo podían insertar los dos primeros nudillos de sus dedos índices en la arena, manteniendo las yemas de los dedos fuera del alcance del cubo. Sorprendentemente, lo lograron con una tasa de éxito del 70,7%, lo que indica que el cuerpo puede detectar deformaciones materiales sutiles que señalan la presencia de un objeto.
El contacto remoto no es exclusivo de los humanos. Las aves playeras como los playeros y los chorlitos usan sus picos para sentir pequeñas vibraciones en la arena, guiándolas hacia sus presas enterradas. El mecanismo es análogo a la ecolocalización, pero en lugar de depender de ondas sonoras reflejadas, depende de detectar el desplazamiento físico del medio circundante.
Nuestro propio sistema sensorial parece monitorear cambios minúsculos en la arena u otros sustratos alrededor de un objeto. Cuando un cubo oculto empuja ligeramente los granos circundantes, los primeros nudillos registran ese cambio, lo que nos permite triangular su posición.
El descubrimiento es prometedor para la arqueología y las geociencias. Aprovechando el contacto remoto, los investigadores podrían localizar estructuras o artefactos enterrados con una excavación mínima, reduciendo el impacto ambiental y aumentando la eficiencia. La tecnología también inspira aplicaciones robóticas; sin embargo, un prototipo de robot logró solo un 40 % de precisión, lo que subraya la complejidad de replicar esta facultad humana.
A medida que los científicos profundizan su comprensión del contacto remoto, el potencial de herramientas innovadoras, tanto biológicas como de ingeniería, continúa expandiéndose.