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Un informe reciente sugirió que el presidente Donald Trump se sometió a una resonancia magnética altamente confidencial, y los hallazgos se revelaron sólo en términos vagos. Un detalle de salud que sigue siendo indiscutible es su patrón de sueño. Trump ha declarado públicamente que duerme aproximadamente cinco horas por noche, una duración que la mayoría de los científicos del sueño coinciden en que no llega a la cantidad recomendada, especialmente para alguien de cerca de ochenta años. Las necesidades de sueño varían entre las personas, por lo que si una persona de casi 80 años realmente necesita más de cinco horas es una cuestión matizada.
A pesar de afirmar que descansa solo cinco horas cada noche, se ha observado a Trump quedarse dormido durante reuniones clave. Atribuye estos fallos al aburrimiento, pero tales explicaciones no explican plenamente los fallos en el estado de alerta. Con un índice de aprobación que ronda el 39%, la paciencia del público está agotada, aunque no está claro si la baja aprobación se debe más a preocupaciones económicas o a la aparente fatiga del presidente. Sin embargo, los expertos recomendarían dormir más a un líder del "mundo libre".
Los informes indican que Trump continúa realizando sesiones de trabajo nocturnas incluso a sus 79 años. Los miembros del personal han expresado su preocupación de que la falta crónica de sueño pueda pasarle factura. Si bien es normal que los adultos mayores experimenten horarios de sueño alterados, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento descubre que los adultos mayores sanos todavía necesitan aproximadamente de 7 a 9 horas de sueño por noche. Esta guía ayuda a explicar por qué Trump puede quedarse dormido ocasionalmente, pero no justifica una rutina de sueño crónicamente corta.
Si bien las necesidades de sueño individuales pueden variar, el consenso es que un sueño inadecuado (particularmente menos de 7 horas) puede precipitar una variedad de problemas de salud. El descanso insuficiente está relacionado con problemas cognitivos, presión arterial elevada, mayor riesgo de eventos cardiovasculares como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, y trastornos metabólicos como la diabetes. Si las propias afirmaciones de Trump son precisas, su constante falta de sueño puede estar contribuyendo al deterioro gradual de su salud.
Los especialistas en sueño recomiendan que las personas que experimentan insomnio crónico primero consulten a un profesional de la salud antes de usar somníferos de venta libre. Ciertos antihistamínicos, como la difenhidramina, se han asociado con resultados adversos (como confusión, caídas y deterioro de la memoria) y pueden elevar el riesgo de demencia. La melatonina, aunque a menudo se comercializa como un remedio natural, se ha relacionado con problemas cardiovasculares con su uso prolongado. Estos posibles efectos secundarios subrayan la importancia de abordar los problemas del sueño mediante enfoques basados en evidencia en lugar de depender únicamente de medicamentos.
Dado que los adultos mayores ya tienen un mayor riesgo de demencia, un patrón de sueño que no alcanza las cantidades recomendadas es particularmente problemático. En general, se acepta que las personas mayores necesitan dormir más, no menos. Con el aumento de edad de los funcionarios electos (Trump se convertiría en el presidente de Estados Unidos de mayor edad con 78 años después de su reelección en 2024), dormir lo suficiente se vuelve fundamental para mantener la agudeza cognitiva. Es posible que los asesores deseen alentarlo a extender su descanso nocturno más allá de cinco horas.