1. Ambiguo:
* Variación regional: El mismo nombre común puede referirse a diferentes especies en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, "Robin" se refiere a diferentes aves en Europa y América del Norte.
* Nombres múltiples: Una sola especie puede tener múltiples nombres comunes, dependiendo de la región o el idioma. Esto puede conducir a la confusión cuando los investigadores intentan comunicar sus hallazgos.
2. Inexacto:
* Descripciones engañosas: Los nombres comunes pueden ser engañosos, describiendo una característica que no representa con precisión la especie. Por ejemplo, "Sea Robin" es un pez, no un pájaro.
* Falta de información taxonómica: Los nombres comunes no transmiten información sobre la clasificación taxonómica de una especie (por ejemplo, género, familia). Esto hace que sea difícil comprender las relaciones evolutivas entre los organismos.
3. No estandarizado:
* No hay sistema formal: Los nombres comunes no están regulados, por lo que pueden variar ampliamente. Esto dificulta a los investigadores asegurarse de que se refieran a la misma especie cuando usan un nombre común.
4. Información limitada:
* Sin datos científicos: Los nombres comunes no proporcionan información sobre la biología, ecología o distribución de una especie. Esta información es crucial para los esfuerzos de investigación y conservación.
Por lo tanto, los biólogos confían en nombres científicos (nomenclatura binomial) para mayor claridad y precisión. Los nombres científicos son:
* estandarizado globalmente: Cada especie tiene un nombre científico único y dos partes (género y especie).
* Basado en la taxonomía: Los nombres científicos reflejan las relaciones evolutivas entre los organismos.
* estable y consistente: Son menos propensos a variaciones regionales o nombres múltiples.
Si bien los nombres comunes pueden ser útiles en la conversación casual, los biólogos necesitan la precisión y la estandarización de los nombres científicos para su investigación y comunicación.