* Adaptación evolutiva: Los patógenos han evolucionado con el tiempo para prosperar en el entorno que encuentran con más frecuencia. El cuerpo humano proporciona un ambiente estable, cálido y rico en nutrientes que es ideal para muchas bacterias, virus y parásitos.
* Actividad enzimática óptima: Las enzimas son proteínas que catalizan (aceleran) reacciones biológicas. Cada enzima tiene un rango de temperatura óptimo donde funciona de manera más eficiente. Para muchos patógenos, 37 grados Celsius es la temperatura ideal para que sus enzimas funcionen correctamente.
* Procesos metabólicos: Muchos procesos metabólicos dentro de los patógenos, como la síntesis de proteínas y ADN, funcionan mejor a 37 grados Celsius.
Nota importante: No todos los patógenos crecen de manera óptima a 37 grados Celsius. Algunos patógenos, como los que causan intoxicación alimentaria, prosperan a temperaturas más frías, mientras que otros prefieren temperaturas más altas que se encuentran en aguas termales o respiraderos de aguas profundas.
Sin embargo, la gran mayoría de los patógenos humanos se han adaptado para prosperar en el entorno de nuestros cuerpos, haciendo que 37 grados Celsius su "punto óptimo" para el crecimiento.