* La selección natural actúa sobre poblaciones, no individuos: La selección natural es el proceso por el cual los organismos con rasgos son más adecuados para su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Es un proceso gradual que ocurre durante las generaciones.
* Los individuos no evolucionan: Si bien un organismo individual podría desarrollar adaptaciones durante su vida, estos cambios no se transmiten genéticamente a la descendencia. La evolución, el proceso de cambio en una población a lo largo del tiempo, está impulsado por cambios genéticos que se heredan.
* Las variaciones son clave: La selección natural requiere variación dentro de una población. Estas variaciones surgen de mutaciones en genes, que se transmiten de los padres a la descendencia. Un solo individuo no tiene suficiente diversidad genética para demostrar la selección natural.
Un ejemplo:
Imagine una población de conejos con diferentes colores de piel. Algunos conejos tienen piel marrón, otros tienen piel blanca y otros tienen una mezcla de ambos. Si el medio ambiente cambia y la nieve cubre el suelo durante largos períodos, los conejos con pelaje blanco serán mejor camuflados y menos probabilidades de ser presas. Con el tiempo, la población de conejos cambiará hacia tener más piel blanca porque tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
En resumen: La selección natural es un fenómeno a nivel de población que actúa sobre las variaciones en los rasgos durante muchas generaciones. Un organismo individual no puede evolucionar a través de la selección natural porque no tiene la diversidad genética necesaria para que ocurra el proceso.