* carbohidratos: Estas son la forma de energía más fácilmente accesible. Se descomponen rápidamente para proporcionar energía para los procesos celulares. Los ejemplos incluyen:
* glucosa: El combustible primario para muchas celdas.
* glucógeno: Un complejo carbohidrato almacenado en células animales, principalmente en el hígado y los músculos.
* almidón: Un complejo carbohidrato almacenado en células vegetales.
* lípidos (grasas): Estas son moléculas de almacenamiento de energía más eficientes que los carbohidratos, almacenando más energía por gramo. Proporcionan una reserva de energía a largo plazo. Los ejemplos incluyen:
* triglicérides: La forma más común de grasa almacenada.
* fosfolípidos: Importante para las membranas celulares, pero también contribuye al almacenamiento de energía.
* proteínas: Mientras que las proteínas se usan principalmente para roles estructurales y funcionales dentro de las células, se pueden descomponer para obtener energía en circunstancias extremas.
Otras moléculas involucradas en el almacenamiento de energía, pero no las principales:
* ATP (trifosfato de adenosina): Esta molécula es la moneda de energía primaria de las células, utilizada directamente para alimentar procesos celulares. Sin embargo, no es una molécula de almacenamiento de energía a largo plazo.
* Fosfato de creatina: Esta molécula actúa como una reserva de energía en las células musculares, proporcionando una rápida explosión de energía para la actividad a corto plazo.
Es importante tener en cuenta que la importancia relativa de estas tiendas de energía varía según el organismo y sus necesidades fisiológicas. Por ejemplo, los animales tienden a confiar más en carbohidratos y grasas para la energía, mientras que las plantas usan principalmente carbohidratos.