Antecedentes:
* Transformación: En 1928, Frederick Griffith observó que una cepa inofensiva de bacterias (cepa R) podría transformarse en una cepa mortal (cepa S) exponiéndola a bacterias de tensión S con calentamiento. Esto sugirió que alguna sustancia de la cepa muerta era responsable de cambiar la cepa R.
* La búsqueda del agente transformador: La pregunta era, ¿qué era este agente transformador? Muchos científicos pensaron que era proteína, dada la complejidad de las proteínas y sus diversos roles.
el experimento de Avery:
1. Aislamiento de componentes: Avery y su equipo extrajeron diferentes componentes de las bacterias de deformación S de calor, incluyendo proteínas, lípidos, carbohidratos y ADN.
2. Prueba de transformación: Luego trataron individualmente las bacterias de tensión viva con cada uno de estos componentes aislados y observaron si se produjo la transformación.
3. ADN como clave: Descubrieron que solo cuando estaba presente el ADN se transformó las bacterias de la cepa R en la cepa S.
4. Eliminando otras posibilidades: Avery y su equipo fueron más allá para descartar a otros potenciales agentes transformadores:
* Usaron enzimas para descomponer las proteínas, el ARN y otros componentes, pero la transformación aún ocurrió mientras el ADN permaneciera intacto.
* Usaron productos químicos para eliminar trazas de otros componentes del ADN, pero aún se produjo una transformación.
* Analizaron cuidadosamente el ADN purificado y no encontraron evidencia de contaminación de proteínas.
Conclusión:
A través de sus meticulosos experimentos, Avery y sus colegas proporcionaron evidencia convincente de que el ADN era la molécula responsable de la transformación en las bacterias. Este descubrimiento fue un logro histórico en el campo de la genética, revolucionando nuestra comprensión de la herencia y allanando el camino para futuros descubrimientos en biología molecular.
Nota importante: Inicialmente, este experimento se encontró con cierto escepticismo, ya que muchos científicos en ese momento todavía creían que la proteína era el material genético. Sin embargo, la investigación posterior realizada por otros científicos, particularmente el famoso experimento Hershey-Chase, solidificó aún más el papel del ADN como material genético.