Los flagelos son estructuras de látigo que giran para impulsar las bacterias a través de su entorno. Están hechos de proteínas y se pueden organizar en diferentes patrones, como un solo flagelo en un extremo (monotrico), un mechón de flagelos en un extremo (lófóroo), flagelos en toda la superficie (peritrichous) o un flagelo en cada extremo (anfritrices).