He aquí por qué:
* Estabilidad: Los iones metálicos son generalmente más estables que los cofactores orgánicos en el entorno extracelular, lo que puede ser duro debido a la fluctuante pH, temperatura y presencia de enzimas degradantes.
* Disponibilidad: Los iones metálicos están fácilmente disponibles en el espacio extracelular y pueden ser fácilmente adquiridos por enzimas.
* Versatilidad: Los iones metálicos pueden participar en una amplia variedad de reacciones enzimáticas, incluidas reacciones redox, hidrólisis y transferencia de grupo.
Ejemplos de enzimas que usan cofactores de iones metálicos fuera de la celda:
* colagenasas: Estas enzimas descomponen el colágeno, un componente principal del tejido conectivo, y utilizan iones de zinc como cofactores.
* Metaloproteinasas de matriz (MMP): Estas enzimas juegan un papel crucial en la remodelación de los tejidos y utilizan iones de zinc como cofactores.
* fosfatasa alcalina: Esta enzima está involucrada en la formación de huesos y utiliza iones de magnesio como cofactor.
Si bien los cofactores orgánicos como NADH y FAD son esenciales para muchas enzimas intracelulares, es menos probable que se encuentren en enzimas que operan fuera de la célula debido a su susceptibilidad a la degradación en el entorno extracelular.