1. Protección: La capa de semilla, la capa externa, actúa como una barrera, protegiendo el delicado embrión en el interior del daño físico, el secado y las plagas.
2. Fuente de alimentos: La semilla contiene una reserva de alimentos (endospermo o cotiledones) que proporciona a la planta joven la energía y los nutrientes que necesita para germinar y cultivar sus primeras hojas.
3. Embrión: El embrión en sí es una versión en miniatura de la futura planta, que contiene las raíces, el tallo y las hojas en forma miniatura.
4. Dispersión: Las semillas están diseñadas para dispersarse de la planta matriz para evitar la competencia por los recursos. Esto se logra a través de varios mecanismos como el viento, el agua, los animales o incluso la dehiscencia explosiva.
5. Latencia: Muchas semillas tienen un período latente, lo que les permite esperar condiciones favorables como humedad adecuada, temperatura y luz antes de germinar.
En resumen, la semilla es un componente vital en el ciclo de vida de una planta, asegurando la continuación de su especie protegiendo, nutrir y dispersar al embrión a un entorno adecuado para la germinación y el crecimiento.