Mientras que algunas enzimas requieren componentes no proteicos llamados cofactores (como vitaminas o minerales) para funcionar, la estructura primaria de una enzima es una cadena de aminoácidos doblados en una forma tridimensional específica. Esta forma es crucial para la actividad de la enzima, ya que le permite unirse a moléculas específicas (sustratos) y catalizar las reacciones químicas.