1. Torrente de sangre: Esta es la carretera principal para que los glóbulos blancos viajen por todo el cuerpo. Patrulan el torrente sanguíneo en busca de signos de infección.
2. Nodos linfáticos: Estos pequeños órganos en forma de frijoles se encuentran en todo el cuerpo y actúan como filtros para el líquido linfático, que transporta glóbulos blancos y otras células inmunes. Son sitios importantes para las respuestas inmunes, y muchos glóbulos blancos, especialmente los linfocitos, residen aquí.
3. Tejidos: Cuando se produce una infección en un tejido específico, los glóbulos blancos se reclutan en el área para combatir la infección. Por ejemplo, los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos, son los primeros en responder a las infecciones bacterianas y se encuentran en grandes cantidades en el sitio de la infección.
4. Órganos: Algunos glóbulos blancos residen en órganos específicos. Por ejemplo, los macrófagos se encuentran en el hígado, el bazo y los pulmones, donde filtran microbios y otros escombros.
5. Superficies mucosas: Los revestimientos de los tractos digestivos, respiratorios y urinarios se llaman superficies mucosas. Están expuestos al entorno externo y son vulnerables a la infección. Estas superficies están protegidas por una capa de moco, que atrapa los microbios, y por varios tipos de glóbulos blancos, incluidos linfocitos y neutrófilos.
Ejemplos específicos:
* Neutrófilos: Estos glóbulos blancos son fagocíticos, lo que significa que envuelven y destruyen los microbios. Se encuentran en el torrente sanguíneo y migran a sitios de infección.
* macrófagos: Estos glóbulos blancos también son fagocíticos y juegan un papel en la inmunidad innata y adaptativa. Se encuentran en varios tejidos, incluidos los pulmones, el hígado y el bazo.
* linfocitos: Estos glóbulos blancos son responsables de la inmunidad adaptativa, que es la capacidad de reconocer y recordar patógenos específicos. Se encuentran en el torrente sanguíneo, los ganglios linfáticos y otros tejidos linfoides.
En resumen: Los glóbulos blancos atacan los microbios en una variedad de ubicaciones en todo el cuerpo, incluidos el torrente sanguíneo, los ganglios linfáticos, los tejidos, los órganos y las superficies mucosas. La ubicación específica depende del tipo de glóbulos blancos y del microbio específico involucrado.