1. La evolución se basa en cambios en las frecuencias genéticas: La evolución es impulsada por cambios en la frecuencia relativa de diferentes alelos (variaciones genéticas) dentro de una población. Estos cambios ocurren debido a varios mecanismos como la selección natural, la deriva genética, la mutación y el flujo de genes.
2. Los individuos no cambian sus genes: Si bien las personas pueden cambiar durante su vida debido a factores ambientales, estos cambios no son heredables. Solo se pueden transmitir cambios en el código genético de un organismo a la descendencia.
3. Los individuos no son representativos de la población: Las características de un solo organismo no representan la composición genética de toda la población. Los cambios evolutivos se reflejan en el cambio general en las frecuencias genéticas entre la población.
4. La selección natural actúa sobre la variación dentro de una población: La selección natural favorece a las personas con rasgos ventajosos que aumentan sus posibilidades de supervivencia y reproducción. Esto conduce a un aumento en la frecuencia de esos alelos ventajosos dentro de la población a lo largo del tiempo.
Ejemplo:
Imagine una población de escarabajos con variaciones en el color. Algunos son verdes, otros son marrones. Si el entorno cambia y los escarabajos marrones están mejor camuflados de los depredadores, es más probable que sobrevivan y se reproducan. Esto conduce a un aumento en la frecuencia del alelo marrón en la población, lo que hace que la próxima generación tenga más probabilidades de tener escarabajos marrones.
Este proceso de cambio en las frecuencias génicas entre generaciones, no dentro de un individuo, es la esencia de la evolución.