1. Nutrientes: Las bacterias requieren una fuente de nutrientes para la energía y para construir sus células. Estos nutrientes pueden incluir moléculas orgánicas como azúcares, proteínas y grasas, así como moléculas inorgánicas como minerales y agua.
2. Temperatura adecuada: Las bacterias tienen un rango de temperatura óptimo para el crecimiento. No pueden sobrevivir a temperaturas extremas, como entornos muy calientes o muy fríos. Cada especie bacteriana tiene su propio rango de temperatura óptimo.
Hay muchos otros factores que influyen en el crecimiento bacteriano, como la humedad, el pH y los niveles de oxígeno. Pero los nutrientes y la temperatura son los más fundamentales.