1. solvente: El agua es un excelente disolvente, lo que significa que puede disolver muchas sustancias. Esto es vital para los procesos celulares porque permite:
* Transporte de nutrientes y desechos: El agua lleva nutrientes como azúcares y aminoácidos a la célula y lleva productos de desecho.
* Reacciones químicas: Muchas reacciones químicas importantes dentro de la célula ocurren en soluciones acuosas.
* Mantenimiento del volumen celular: El agua se mueve dentro y fuera de la célula, ayudando a regular su volumen y forma.
2. Regulación de la temperatura: El agua tiene una alta capacidad de calor, lo que significa que puede absorber mucho calor sin cambiar significativamente su temperatura. Esto ayuda a las células a mantener una temperatura interna estable, crucial para la función enzimática óptima y la actividad celular general.
3. Soporte estructural: El agua contribuye a la integridad estructural de las células. Las moléculas de agua dentro de la célula contribuyen a su rigidez y forma. Esto es particularmente importante en las células vegetales donde la presión del agua dentro de la vacuola proporciona presión de turgencia, lo que ayuda a mantener la postura vertical de la planta.