Mitocondrias
Las mitocondrias son esenciales para la producción de energía en las células eucariotas. Las bacterias pueden manipular la función mitocondrial en su propio beneficio al producir toxinas que se dirigen a las proteínas mitocondriales o al alterar el potencial de la membrana mitocondrial. La alteración de la función mitocondrial puede provocar la muerte celular, lo que puede beneficiar a las bacterias al liberar nutrientes que pueden utilizar para el crecimiento. Además, las bacterias pueden inducir la producción de especies reactivas de oxígeno por parte de las mitocondrias, lo que puede dañar las proteínas y el ADN de la célula huésped y proporcionar una ventaja selectiva a las bacterias que son resistentes al estrés oxidativo.
Retículo endoplásmico
El retículo endoplásmico (RE) es responsable de la síntesis de proteínas, el metabolismo de los lípidos y el almacenamiento de calcio. Las bacterias pueden alterar la función del ER al producir toxinas que se dirigen a las proteínas del ER o al alterar el equilibrio del calcio del ER. La alteración de la función del RE puede provocar la muerte celular, así como la acumulación de proteínas desplegadas, que pueden desencadenar una respuesta inmune que puede atacar tanto a la célula huésped como a la bacteria.
Lisosomas
Los lisosomas son orgánulos que contienen enzimas digestivas que descomponen los productos de desecho y el material extraño. Las bacterias pueden evitar ser eliminadas por las enzimas lisosomales al producir factores de virulencia que inhiben la fusión o degradación lisosomal. Además, las bacterias pueden explotar los lisosomas usándolos como fuente de nutrientes o manipulando su actividad para promover su propia supervivencia.
La comunicación cruzada entre orgánulos inducida por bacterias puede tener un profundo impacto en el crecimiento y la supervivencia de las bacterias dentro de los macrófagos. Al comprender los mecanismos mediante los cuales las bacterias manipulan la función de los orgánulos, podemos obtener información sobre nuevas estrategias para controlar las infecciones bacterianas.
Conclusión
La interferencia entre orgánulos es un mecanismo clave mediante el cual las bacterias enfrentan los desafíos de vivir dentro de los macrófagos. Las bacterias pueden utilizar orgánulos como fuentes de nutrientes, como objetivos de sus factores de virulencia y como plataformas para promover su propia supervivencia y crecimiento. Al comprender las bases moleculares de la diafonía de los orgánulos, podemos obtener información sobre nuevas estrategias para controlar las infecciones bacterianas y proteger las células huésped del daño.