Por James Holloway | Actualizado el 24 de marzo de 2022
El Sistema Solar alberga una amplia gama de cuerpos planetarios. Si bien la Tierra y otros planetas interiores son rocosos, los confines exteriores presentan enormes gigantes gaseosos, gigantes helados y planetas enanos distantes como Plutón. Aunque todos orbitan alrededor del Sol, estos cuerpos difieren notablemente en masa, composición e historia.
Júpiter y Saturno dominan el Sistema Solar exterior. La masa de Júpiter es 318 veces la de la Tierra, lo que la convierte en 2,5 veces la masa combinada de los siete planetas restantes. Saturno, de 95 masas terrestres, presume de un enorme volumen que lo convierte en el planeta menos denso. Ambos son principalmente hidrógeno y helio, con un pequeño núcleo rocoso rodeado por un manto líquido y una atmósfera espesa. Neptuno y Urano, aunque están compuestos en gran parte por hielo, a menudo se agrupan con los gigantes gaseosos debido a que comparten envolturas gaseosas.
Plutón, que reside en el cinturón de Kuiper, presenta un marcado contraste. Su órbita oscila desde más cerca del Sol que Neptuno hasta más de 4 mil millones de millas de distancia. La superficie del planeta enano está dominada por nitrógeno congelado, con un radio inferior al uno por ciento del de la Tierra. Su masa es igualmente minúscula (poco menos del 1% de la de la Tierra), pero sigue siendo el cuerpo más grande en su propia zona orbital.
Descubierto en 1930, Plutón alguna vez fue considerado el noveno planeta. En 2006, el creciente conocimiento de los objetos del Cinturón de Kuiper y una definición más clara del estado planetario llevaron a la Unión Astronómica Internacional a reclasificar a Plutón como planeta enano. Este cambio subrayó que Plutón, si bien es el más grande en su órbita, es eclipsado por muchos otros cuerpos pequeños más allá de Neptuno.
Las disparidades entre Plutón y los gigantes gaseosos son sorprendentes. La masa de Júpiter supera a la de Plutón en más de 140.000 veces, e incluso Saturno es unas 40.000 veces más pesado. En cuanto a su composición, los gigantes gaseosos presentan un núcleo rocoso, una capa líquida y una extensa atmósfera gaseosa. Plutón, por el contrario, contiene al menos la mitad de roca debajo de un manto de hielo sustancial. Estas diferencias ilustran los variados caminos evolutivos de los cuerpos del Sistema Solar.