La doble misión de la NASA (ampliar las fronteras de la ciencia espacial y al mismo tiempo proteger la seguridad nacional) se materializó en la creación de la Oficina de Protección Planetaria (PPO) en julio de 2017. La PPO es responsable de establecer protocolos que eviten la contaminación hacia adelante y hacia atrás de cuerpos extraterrestres y de la Tierra por vida microbiana.
Orígenes y fundamentos jurídicos
El compromiso de la NASA con la protección planetaria se remonta al Tratado de las Naciones Unidas sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y el uso del espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos, de 1967. El tratado obliga a las naciones signatarias a realizar exploración espacial de una manera que evite la contaminación dañina. La PPO amplía estos principios, garantizando que las misiones a planetas, lunas, asteroides y cometas cumplan con rigurosos estándares de esterilización y que cualquier muestra devuelta se ponga en cuarentena de forma segura.
Por qué es importante la protección planetaria
Categorías de misión y niveles de protección
Cada misión se clasifica por su tipo de encuentro (luna, cometa, cuerpo planetario u otro) y se le asigna un nivel de protección (Tipos I a V) que dicta las medidas de esterilización y cuarentena requeridas.
Abordar el mito de una invasión alienígena
Cuando los astronautas visitan un cuerpo planetario o regresan con muestras extraterrestres, la comunidad científica a veces se refiere a esto como una “invasión extraterrestre”. En realidad, los estrictos protocolos de la PPO están diseñados para evitar cualquier intercambio biológico incontrolado que pueda poner en peligro la Tierra o el medio ambiente estudiado.
La Oficina de Protección Planetaria de la NASA ejemplifica la dedicación de la agencia tanto para promover el conocimiento humano del cosmos como para salvaguardar la vida en la Tierra. Al aplicar rigurosos controles de contaminación, la NASA garantiza que la búsqueda de vida extraterrestre siga siendo creíble, segura y científicamente sólida.
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