Si bien Galileo Galilei a menudo se le atribuye las primeras observaciones telescópicas del cosmos, utilizó un telescopio de refractor, que sufre de aberración cromática (distorsión del color). El telescopio reflector de Newton, que utiliza un espejo para enfocar la luz, superó este problema y demostró ser una herramienta más poderosa para las observaciones astronómicas.