Los lanzamientos de cohetes de la NASA se encuentran entre los espectáculos más dramáticos de los vuelos espaciales, no solo por las impresionantes imágenes sino también por la colosal columna de vapor que rodea el vehículo.
El vapor no es humo. Proviene de dos fuentes. En primer lugar, los vehículos de lanzamiento modernos de la NASA, como el SLS, utilizan hidrógeno líquido y oxígeno líquido como propulsores. Para mantener estos combustibles en forma líquida, se enfrían criogénicamente a temperaturas cercanas al cero absoluto. A medida que los tanques se calientan durante el lanzamiento, una parte del propulsor se purga y se condensa en vapor de agua que se mezcla con el escape.
La segunda fuente es el sistema de diluvio de agua de la plataforma de lanzamiento, un componente crítico de la estrategia de extinción de incendios y sonido de la NASA. La nueva plataforma de lanzamiento del programa Artemis, diseñada para el potente Sistema de Lanzamiento Espacial, descarga 450.000 galones de agua en un solo minuto justo antes del despegue.
Ese volumen es aproximadamente lo que bebe un estadounidense promedio durante siete años. El agua es absorbida por el intenso calor de los motores, convirtiéndose casi en su totalidad en vapor. El efecto es doble:protege la almohadilla del daño térmico y amortigua la energía acústica que de otro modo reverberaría a través de la estructura.
Los motores de cohetes producen temperaturas lo suficientemente altas como para quemar el hormigón y el metal del complejo de lanzamiento. El diluvio crea una capa protectora de vapor que aísla la almohadilla del contacto directo con los gases de escape más calientes, evitando la degradación de la superficie y reduciendo los costos de mantenimiento.
Los lanzamientos generan ondas sónicas de hasta 200 decibeles, mucho más fuertes que las de un avión a reacción. Estas ondas de presión pueden dañar equipos sensibles del vehículo y comprometer la seguridad de la tripulación. Al inundar la plataforma con agua, la NASA reduce el nivel máximo de sonido de 200 dB a aproximadamente 142 dB, aproximadamente la intensidad de un espectáculo de fuegos artificiales. Los lanzamientos recientes de SpaceX Starship incluso han activado las alarmas de los automóviles a 10 millas de distancia, lo que ilustra la magnitud del problema.
En resumen, el sistema de diluvio es una solución de ingeniería sofisticada que protege tanto la infraestructura de lanzamiento como la carga útil de la misión, garantizando que cada lanzamiento se realice con la máxima seguridad y confiabilidad.