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Cuando se descarga un inodoro, muchas personas se preguntan instintivamente en qué dirección girará el agua. En el hemisferio norte, la creencia común es que el agua gira en sentido contrario a las agujas del reloj debido a la rotación de la Tierra. Esa noción, sin embargo, es un mito. La dirección del remolino está dictada por el diseño interno del inodoro (específicamente la ubicación de los surtidores del borde) en lugar del giro del planeta.
La idea de que los retretes giran en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur y en el sentido contrario a las agujas del reloj en el norte ha persistido en la cultura popular. Si bien es cierto que el efecto Coriolis influye en los patrones climáticos y las corrientes oceánicas a gran escala, el mismo efecto es insignificante en sistemas pequeños y cerrados, como lavabos e inodoros.
Identificado por primera vez en 1835 por el matemático francés Gustave-Gaspard de Coriolis, el efecto Coriolis hace que los objetos en movimiento se desvíen de una trayectoria recta cuando viajan sobre la superficie giratoria de la Tierra. El planeta gira una vez cada 24 horas, pero su velocidad lineal varía con la latitud:aproximadamente 1.000 mph en el ecuador y sólo unas pocas millas por hora cerca de los polos. Esta velocidad diferencial desvía las trayectorias hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur, dando a los huracanes su giro característico.
A pesar de su dramática influencia en la circulación atmosférica y oceánica, la fuerza de Coriolis es extremadamente débil en escalas más pequeñas. En latitudes medias equivale aproximadamente a una diezmillonésima parte de la fuerza de gravedad, por lo que dominan los factores locales.
Como la fuerza de Coriolis es tan leve, apenas afecta el movimiento del agua en la taza del inodoro. En 1962, el investigador del MIT Ascher Shapiro realizó un experimento controlado para cuantificar el efecto. Llenó un plato poco profundo con agua, indujo un remolino en el sentido de las agujas del reloj, opuesto al comportamiento esperado en el hemisferio norte, y luego selló el plato para eliminar las corrientes de aire. Después de 24 horas, el agua se escurrió sin rotación inicial, seguido de un leve giro en sentido contrario a las agujas del reloj que confirmó la influencia de Coriolis, aunque minúscula. Un experimento similar en Australia produjo una pequeña rotación en el sentido de las agujas del reloj, coincidiendo con las expectativas del hemisferio sur.
Estos hallazgos subrayan que el remolino visible en una descarga es casi en su totalidad diseñado. Los chorros de borde (pequeños orificios en ángulo debajo del borde) inyectan agua en ángulos específicos para crear un patrón de circulación deliberado, lo que garantiza una limpieza eficiente independientemente de la ubicación geográfica del inodoro. El efecto Coriolis puede ser una piedra angular de la meteorología, pero no tiene ninguna relación práctica con la plomería del baño.
En resumen, la dirección en la que ves girar el agua es una elección de diseño, no una consecuencia de la rotación de la Tierra.