1. Partición de recursos:
* comida: Imagine dos especies de aves que viven en el mismo bosque. Uno podría alimentarse principalmente en insectos que se encuentran en los troncos de los árboles, mientras que el otro se especializa en capturar insectos en el aire. Ambos usan el mismo hábitat, pero sus nichos de alimentación son distintos.
* Tiempo: Algunas especies pueden estar activas durante el día, mientras que otras son nocturnas. Esta separación temporal evita la competencia directa por los recursos.
* espacio: Incluso dentro del mismo hábitat, las especies pueden ocupar diferentes zonas espaciales. Por ejemplo, algunas especies de peces pueden alimentarse cerca de la superficie de un lago, mientras que otras habitan el fondo.
2. Diferentes requisitos de recursos:
* Necesidades de nutrientes: Dos especies de plantas pueden prosperar en el mismo suelo, pero uno podría requerir altos niveles de nitrógeno, mientras que el otro prefiere el fósforo.
* Disponibilidad de agua: Las plantas en un entorno del desierto pueden tener diferentes estrategias para acceder al agua. Una especie podría tener raíces profundas, mientras que otra podría confiar en captar la humedad de la niebla.
3. Diferentes interacciones con el ecosistema:
* Relaciones Predator-Prey: Una especie puede ser un depredador de un elemento de presa específico, mientras que otra especie podría ser un competidor para esa misma presa, pero no un depredador directo.
* Relaciones mutuales: Las diferentes especies pueden tener diferentes relaciones con otros organismos dentro del hábitat. Por ejemplo, una especie podría polinizar una planta específica, mientras que otra podría proporcionar protección para la planta de los herbívoros.
En esencia, la diferenciación de nicho permite que las especies coexistan dentro del mismo hábitat sin competir por los mismos recursos o roles ecológicos. Esto reduce la competencia y permite una mayor biodiversidad dentro del ecosistema.