* sombreado: Los árboles proporcionan sombra, bloqueando la luz solar directa de llegar al suelo. Esto reduce la cantidad de radiación solar absorbida por el suelo y el aire, evitando que se calenten tanto.
* Transpiración: Los árboles liberan vapor de agua en la atmósfera a través de sus hojas, un proceso llamado Transpiración. Esta evaporación enfría el aire circundante, similar a cómo el sudor enfría nuestros cuerpos.
* Evapotranspiración: El efecto combinado de la evaporación del suelo y la transpiración de las plantas se llama evapotranspiración. Los bosques con su densa vegetación tienen tasas de evapotranspiración mucho más altas que las áreas abiertas, lo que lleva a un mayor enfriamiento.
* Albedo: Los bosques tienen un albedo (reflectividad) más bajo que el terreno desnudo o el concreto. Esto significa que absorben más luz solar y la convierten al calor, pero también liberan ese calor a través de la evapotranspiración, creando un efecto de enfriamiento.
Sin embargo, hay algunos matices:
* Densidad y tipo de bosque: Los bosques densos y maduros generalmente tienen un mayor efecto de enfriamiento que los bosques escasos o jóvenes. Los bosques caducifolios (aquellos que pierden sus hojas en otoño) pueden tener un efecto ligeramente más cálido durante el invierno cuando están desnudos.
* Condiciones locales: Factores como el viento, la humedad y la elevación pueden influir en la temperatura de un bosque.
En general: Los bosques actúan como sistemas de enfriamiento natural, contribuyendo a un microclima más cómodo. Su papel en la mitigación de los efectos del cambio climático es significativo, ya que ayudan a regular la temperatura y absorben el dióxido de carbono.