* Ubicación: La formación geológica, la profundidad y la accesibilidad del recurso juegan un papel.
* Tecnología: Los avances en la tecnología de extracción cambian constantemente la viabilidad de acceder a ciertos recursos.
* Regulaciones ambientales: Las regulaciones más estrictas pueden hacer que la extracción sea más desafiante y costosa.
Sin embargo, Algunos de los combustibles fósiles más desafiantes para extraer incluyen:
* arenas de aceite: Estos son depósitos de betún (una forma gruesa y pesada de petróleo crudo) mezclados con arena, arcilla y agua. La extracción de arenas petroleras requiere procesos extensivos intensivos en energía como la minería de bono abierto y la extracción de agua caliente, lo que lo convierte en una práctica altamente controvertida y ambientalmente dañina.
* Aceite de aguas profundas: La perforación para el petróleo en el océano profundo presenta desafíos técnicos significativos, altos costos y un mayor riesgo de accidentes ambientales como el derrame de petróleo del horizonte de aguas profundas.
* gas de esquisto: La extracción de gas natural de las formaciones de esquisto requiere fracking, un proceso controvertido que involucra inyectar agua, productos químicos y arena a alta presión para fracturar la roca y liberar el gas. El fracking ha planteado preocupaciones sobre la contaminación del agua subterránea, la actividad sísmica y la contaminación del aire.
* Aceite y gas ártico: Acceso a estos recursos en el duro entorno ártico plantea desafíos logísticos y ambientales debido al frío extremo, el hielo y los ecosistemas frágiles.
Es importante recordar que la dificultad de extraer combustibles fósiles a menudo viene con importantes consecuencias ambientales y sociales. La búsqueda de estos recursos puede conducir a la destrucción del hábitat, la contaminación y el cambio climático, que son cada vez más apremiantes problemas globales.