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El acero, una aleación compuesta principalmente de hierro y carbono, hereda sus propiedades magnéticas de su contenido de hierro. Si bien el hierro es inherentemente ferromagnético, el magnetismo general del acero puede neutralizarse eficazmente mediante métodos probados. A continuación, los profesionales de la industria describen tres enfoques confiables:un desmagnetizador comercial, un martillo mecánico y un tratamiento térmico a la temperatura de Curie.
Elimine el magnetismo permanente del acero con un desmagnetizador, un martillo o calentándolo a ~770 °C (1417 °F). Cada método es sencillo y ofrece resultados repetibles.
Un desmagnetizador es un solenoide accionado eléctricamente que genera un campo magnético alterno. Cuando un objeto de acero se acerca a unos pocos centímetros de la bobina, el campo colapsa gradualmente los dominios magnéticos, dejando el metal no magnético.
Para componentes pequeños, un impacto de martillo controlado puede realinear los dominios magnéticos. Realice los ataques perpendiculares al campo magnético de la Tierra (orientación norte-sur) o a lo largo de un eje este-oeste para maximizar la efectividad.
Calentar el acero por encima de su temperatura Curie (~770 °C o 1417 °F para el hierro puro) provoca que la agitación térmica altere los dominios magnéticos de forma permanente.
Estos métodos están validados por estándares de la industria y brindan resultados confiables para cualquier aplicación que requiera acero no magnético.