Por Chris Deziel | Actualizado el 24 de marzo de 2022
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Cuando un corte de energía te deja a oscuras y tu linterna se queda sin baterías, te sorprenderá descubrir que una naranja, un limón o una lima pueden suministrar la energía necesaria para encender un pequeño LED. Una sola fruta produce sólo unos pocos milivoltios, pero cuando se conectan varias en serie, el voltaje combinado es suficiente para alimentar una bombilla. El secreto reside en el ácido cítrico del interior de la fruta, que actúa como electrolito y permite que los electrones fluyan entre dos electrodos metálicos diferentes.
El ácido cítrico de las frutas cítricas sirve como electrolito que permite que la electricidad fluya entre los electrodos de cobre y zinc.
Los electrolitos son fluidos que contienen iones libres (partículas cargadas que pueden moverse a través de una solución). En los sistemas biológicos, los electrolitos como los iones de sodio, potasio y calcio transmiten señales eléctricas que controlan todo, desde los latidos del corazón hasta los impulsos nerviosos. En una fruta, el ácido cítrico se disocia en iones de hidrógeno (protones) e iones de citrato, creando un medio que conduce fácilmente la corriente eléctrica.
Para construir una batería de fruta sólo se necesita el electrolito natural de la fruta y un par de electrodos hechos de metales diferentes. Una combinación común y eficaz es un clavo galvanizado (recubierto de zinc) como electrodo negativo y una moneda de cobre o un trozo corto de alambre calibre 12 como electrodo positivo. La superficie del zinc libera electrones en la solución de ácido cítrico, mientras que la superficie del cobre acepta electrones. Cuando conectas los dos electrodos con un cable, los electrones viajan del zinc al cobre, generando un voltaje pequeño pero mensurable que puede encender un LED.
Para obtener una batería confiable, use fruta fresca con un alto contenido de ácido; los limones y las limas son ideales porque su acidez más fuerte proporciona una mejor conductividad iónica. Evite el uso de monedas de un centavo acuñadas después de 1982, ya que son principalmente zinc y no proporcionarán el electrodo de cobre necesario. Si necesita un voltaje más alto, simplemente conecte varias celdas de fruta en serie.
La acidez de una fruta influye directamente en su rendimiento eléctrico. Las frutas más ácidas, como los limones y las limas, contienen concentraciones más altas de ácido cítrico, lo que aumenta la fuerza iónica y, en consecuencia, el flujo de corriente. Las naranjas son menos ácidas, lo que da como resultado un electrolito más débil y una salida de voltaje más baja. La fruta más joven y recién cosechada también tiene un mejor rendimiento porque la concentración de ácido cítrico disminuye con el tiempo a medida que se descompone en azúcares.
Además de los cítricos, puedes experimentar con otros alimentos ácidos (manzanas tiernas, patatas o incluso tomates) para observar cómo la fuerza de los electrolitos afecta la producción de la batería.
Al aprovechar la química natural de la fruta, puedes crear una demostración práctica y sencilla de los principios electroquímicos básicos mientras alimentas un pequeño dispositivo, todo con materiales que puedes encontrar en cualquier cocina.