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  • El robot autodesmontable de Yale podría transformar la búsqueda y el rescate

    La revolución de la robótica se está acelerando y, si bien continúan los debates sobre el impacto de la IA, los avances más prometedores son aquellos que salvaguardan la vida humana, particularmente en medicina y respuesta a emergencias. Un avance reciente de la Universidad de Yale, publicado en mayo de 2024 en la revista Advanced Materials , muestra un pequeño robot del tamaño de la palma de la mano con cuatro patas parecidas a las de un cangrejo que puede separar las extremidades dañadas por sí solo.

    A primera vista, el dispositivo puede parecer modesto, pero su capacidad para deshacerse de una pata rota es similar a la de un gecko que deja caer la cola para escapar de los depredadores. En la práctica, esta característica podría cambiar las reglas del juego para las operaciones de búsqueda y rescate donde los robots deben navegar por estructuras derrumbadas y escombros traicioneros sin poner en peligro a las tripulaciones humanas.

    Con extremidades desmontables, los robots de búsqueda y rescate pueden liberarse de las trampas y seguir moviéndose incluso cuando parte de su cuerpo está comprometida.

    La tecnología detrás del robot de separación de extremidades

    Michael Vi/Shutterstock

    La innovación de Yale se basa en el campo emergente de la robótica blanda, que reemplaza los marcos metálicos rígidos con materiales flexibles que permiten a los robots flexionarse, apretarse y adaptarse a entornos complejos. Los robots blandos generalmente se construyen a partir de elastómeros (polímeros altamente elásticos que vuelven a su forma original después de la deformación) junto con geles y fluidos que mejoran la flexibilidad.

    El equipo introdujo un nuevo elastómero llamado elastómero termoplástico biocontinuo. Este material permanece sólido hasta 284°F (140°C), momento en el que se funde. Cuando una articulación se atasca, el robot puede calentar localmente el elastómero, lo que hace que la articulación se licue y la extremidad dañada se separe del cuerpo principal. Una vez que la temperatura baja, el material se endurece nuevamente, preservando la integridad estructural del robot.

    La inspiración del mundo real detrás de esta nueva tecnología

    Patrick J. Endres/Getty Images

    La naturaleza ofrece varios ejemplos de organismos que se desprenden solos, desde geckos que mudan la cola hasta estrellas de mar que pueden perder cualquier brazo y regenerarlo más tarde. Si bien al robot de Yale no le pueden volver a crecer las extremidades, su diseño desmontable refleja estas estrategias biológicas y los técnicos podrían repararlo manualmente en el sitio.

    Queda un desafío:las extremidades desechadas están hechas de materiales no biodegradables. Las iteraciones futuras pueden incorporar elastómeros biodegradables, lo que reducirá los residuos y el impacto medioambiental. Aunque la tecnología aún se encuentra en sus primeras etapas, su potencial para mejorar la resiliencia de los robots de búsqueda y rescate la convierte en un avance histórico en la robótica blanda.




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