* Alta reactividad: El sodio es altamente reactivo con el aire y el agua. Se oxida fácilmente en el aire, formando una capa de óxido de sodio en su superficie. Esta capa de óxido es frágil y puede romperse fácilmente, exponiendo el sodio subyacente a una oxidación adicional. En presencia de agua, el sodio reacciona violentamente, liberando gas de hidrógeno y generando calor. Esta reactividad lo hace inadecuado para su uso en cables eléctricos, donde estaría expuesto al medio ambiente.
* Punto de fusión bajo: El sodio tiene un punto de fusión bajo de 98 ° C (208 ° F). Esto significa que se derretiría a temperaturas relativamente bajas, por lo que es poco práctico para su uso en cables eléctricos que experimentan la generación de calor debido al flujo de corriente eléctrica.
* Mala conductividad: Si bien el sodio es un buen conductor de electricidad, no es tan bueno como el cobre o el aluminio, que se usan comúnmente en cables eléctricos. Su conductividad también se ve afectada por su reactividad con el aire y la formación de la capa de óxido.
* Debilidad mecánica: El sodio es un metal blando y carece de la resistencia mecánica necesaria para usarse en cables eléctricos. Sería fácilmente deformado y dañado bajo estrés, comprometiendo la conexión eléctrica.
En resumen, la alta reactividad del sodio, el bajo punto de fusión, la mala conductividad y la debilidad mecánica lo hacen inadecuado para su uso en cables eléctricos. El cobre y el aluminio son metales mucho más estables, duraderos y conductores que se prefieren para estas aplicaciones.