Por Evelyn Trimborn, actualizado el 24 de marzo de 2022
Los átomos están formados por protones, neutrones y electrones. Los protones tienen carga positiva, los neutrones son neutros y los electrones tienen carga negativa. Los electrones orbitan alrededor del núcleo en capas y la disposición de los electrones determina si un átomo puede formar iones positivos o negativos.
La energía de ionización es la energía necesaria para eliminar un electrón de un átomo o molécula. Los elementos que ya poseen una capa exterior completa de ocho electrones (los gases nobles) suelen ser estables, mientras que aquellos con menos o más de ocho electrones tienen enlaces más débiles o más fuertes que pueden verse influenciados por la energía de ionización.
Un ion positivo (catión) se forma cuando un átomo pierde uno o más electrones. Por ejemplo, el sodio (Na) tiene 11 protones y 11 electrones, con un único electrón de valencia en su capa exterior. Este electrón de valencia está débilmente unido y puede eliminarse mediante energía de ionización, dejando el átomo con una carga neta positiva:Na⁺.
Un ion negativo (anión) se forma cuando un átomo gana un electrón. El flúor (F), con siete electrones de valencia, es altamente electronegativo. Cuando acepta un electrón extra, completa su octeto y lleva una carga neta negativa:F⁻.
En ambos casos, el proceso de ionización altera el recuento de electrones, cambiando la carga del átomo y preservando al mismo tiempo su identidad general.