Por Philip J. Carlson, actualizado el 24 de marzo de 2022
Un medidor de pH mide la diferencia de potencial creada por un electrodo de vidrio que permite selectivamente el paso de los iones de hidrógeno (H⁺). El voltaje resultante se compara con puntos de referencia conocidos para determinar la acidez o alcalinidad de la muestra.
Los tampones estándar son soluciones codificadas por colores con valores de pH certificados (p. ej., 4,00, 7,00, 10,00). Por lo general, los suministra el fabricante del medidor y proporcionan los puntos de referencia confiables necesarios para una calibración precisa.
Para construir una curva de calibración confiable, se requieren al menos tres estándares de tampón. Sin una calibración adecuada, el medidor no puede traducir el voltaje medido en un valor de pH significativo, lo que hace que los resultados sean inexactos o inutilizables.
Todos los electrodos de pH experimentan cierta variación con el tiempo debido a cambios en la sensibilidad de la membrana o al envejecimiento del electrodo. La calibración regular con tampones corrige esta desviación y mantiene las mediciones confiables.
El uso de tampones estandarizados también mitiga los problemas que surgen de las diferencias de fuerza iónica o la contaminación de la membrana. Esto garantiza que las variaciones entre muestras no comprometan la precisión de sus lecturas de pH.