Por Gabriel Dockery Actualizado el 24 de marzo de 2022
La estandarización de un medidor de pH es fundamental para garantizar lecturas precisas y fiables. Tanto los medidores digitales como los analógicos están equipados con botones o diales de calibración que permiten al usuario ajustar la sensibilidad del instrumento. Con el tiempo, el uso diario y la exposición a entornos de laboratorio provocan derivas, lo que hace indispensable una calibración regular.
Sumerja la punta sensora del medidor en una solución estándar recién preparada y con la misma temperatura.
Observe el pH mostrado en el medidor y compárelo con el valor de pH conocido del estándar.
Ajuste los controles de calibración hasta que la lectura del medidor se alinee con el valor del estándar.
Enjuague bien la punta de detección con agua desionizada y séquela con una toalla de papel limpia.
Repita el procedimiento con al menos dos estándares adicionales (uno ácido y otro básico) para confirmar la precisión en todo el rango.
Calibre su medidor de pH con estándares ácidos y básicos, limpie la punta entre cada paso y verifique la precisión en los extremos bajo y alto.
No enjuagar y secar correctamente la punta del sensor puede contaminar los estándares y producir lecturas engañosas. Mantenga siempre la punta limpia y libre de residuos.