Crédito de la foto:ViktorCap/iStock/GettyImages
El orden general de una reacción química es un parámetro clave que cuantifica cómo responde la velocidad de reacción a los cambios en las concentraciones de reactivos. Un orden general más alto significa que la tasa es más sensible a los cambios de concentración, mientras que un orden más bajo indica un efecto más modesto.
Para determinar el orden experimentalmente, se varía sistemáticamente la concentración de cada reactivo y se mide el cambio resultante en la velocidad de reacción. Por ejemplo, si al duplicar la concentración de un reactivo se duplica la velocidad, ese reactivo es de primer orden con respecto a esa especie. Si la velocidad se cuadriplica, la reacción es de segundo orden para ese reactivo.
A una temperatura y presión fijas, la ley de velocidad se puede escribir como:
Tasa =k [A]ⁿ [B]ᵐ [C]ᵖ …
donde k es la constante de velocidad, [A], [B], [C] son las concentraciones de las especies que reaccionan, y n, m, p,… son los pedidos individuales. El orden general es la suma de estos exponentes:
Orden total =n + m + p +…
Ejemplos:
El reloj de yodo es un experimento cinético clásico en el que la aparición de un color azul indica su finalización. El tiempo hasta azul es inversamente proporcional a la velocidad de reacción. Al variar las concentraciones de reactivos, se puede deducir el orden de cada especie.
• Duplicar la concentración de yodo o bromato reduce a la mitad el tiempo para volverse azul, lo que indica que ambos son de primer orden.
• Duplicar la concentración de hidrógeno reduce el tiempo hasta azul en un factor de cuatro, lo que muestra una dependencia de segundo orden.
En consecuencia, el orden general para esta variante del reloj de yodo es 1+1+2=4.
Conocer el orden general es esencial para predecir cómo se escalará una reacción en procesos industriales, optimizar las condiciones de reacción y diseñar modelos cinéticos.