Por Amy Lukavics, actualizado el 24 de marzo de 2022
Imágenes de Júpiter/Polka Dot/Getty Images
Transforma una bolsa de malvaviscos multicolores en un laboratorio de química práctico que enseña la estructura molecular de una forma visual y sabrosa.
Tanto los estudiantes como los profesores y los aficionados pueden utilizar esta sencilla actividad para explorar cómo los átomos se combinan para formar moléculas. Como los modelos finales son comestibles, el ejercicio añade un giro memorable que mantiene a los alumnos interesados.
Lávate las manos y abre una bolsa de malvaviscos de colores brillantes. Separe los malvaviscos en cuatro montones distintos:rosa, naranja, verde y amarillo. Asigna cada color a un elemento específico:
Siéntase libre de ajustar la asignación de color a elemento según sus preferencias; la clave es la coherencia durante toda la actividad.
Selecciona una molécula para modelar y revisa un diagrama que muestra su composición atómica. Por ejemplo, el agua (H₂O) contiene dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno. Tener una referencia visual te ayuda a recordar la disposición correcta de los átomos.
Usando el ejemplo del agua:
Repita el proceso para otras moléculas, como el dióxido de carbono (CO₂) o el monóxido de carbono (CO), siguiendo la misma lógica de codificación de colores y haciendo referencia a su diagrama para mayor precisión.