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Las reacciones endergónicas son procesos de química física que requieren un aporte de energía para formar productos cuya energía libre excede la de los reactivos. Cuando el calor es el principal portador de energía, la reacción se denomina específicamente endotérmica.
Estas transformaciones no espontáneas exigen energía externa. Un ejemplo biológico clásico es la fotosíntesis, donde las plantas absorben la luz solar para convertir el agua y el dióxido de carbono en glucosa, un compuesto con mayor energía libre que sus materiales de partida. En términos químicos, los enlaces que se forman en una reacción endergónica son más débiles que los que se rompen, lo que hace que el proceso sea energéticamente desfavorable sin una fuente de energía.
Otro ejemplo cotidiano es el derretimiento del hielo:cuando el agua sólida absorbe calor, pasa a agua líquida, un proceso endotérmico impulsado por el aumento de las temperaturas.
Las reacciones exergónicas son espontáneas; liberan energía a su entorno y generan vínculos más fuertes que los que se rompen. La energía libre del sistema disminuye. Los ejemplos comunes incluyen la síntesis de sal de mesa a partir de sodio y cloro, y reacciones quimioluminiscentes que emiten luz visible. Cuando se libera calor, la reacción también es exotérmica.
Mientras que "endergónico" y "exergónico" se refieren al cambio neto de energía libre (ΔG), "endotérmico" y "exergónico" se refieren al cambio de entalpía (ΔH). Por tanto, una reacción puede ser endergónica pero endotérmica, o exergónica pero exotérmica. Por ejemplo, mezclar carbonato de sodio con ácido cítrico en agua absorbe calor (endotérmico) y es endergónico. Por el contrario, una reacción de barra luminosa libera luz sin calor significativo y es exergónica pero no exotérmica.
En la vida cotidiana, se pueden observar reacciones exotérmicas exergónicas durante el lavado:añadir detergente y agua produce una suave sensación de calor, lo que indica liberación de energía.