El butano es un gas inflamable e incoloro que permanece líquido bajo presión moderada. Es un componente principal de muchos combustibles domésticos, en particular de los encendedores de cigarrillos y de los aparatos de cocina portátiles. Su capacidad para vaporizarse rápidamente cuando se libera la presión lo hace ideal para encender llamas de manera controlada.
El butano existe principalmente como dos isómeros:n -butano (butano normal) y i -butano (isobutano). Ambos comparten la fórmula química C₄H₁₀ pero difieren en la disposición de los carbonos. n -butano tiene una cadena lineal, mientras que i El butano está ramificado, lo que da lugar a distintos puntos de ebullición y características de combustión.
Cuando se queman en presencia de suficiente oxígeno, ambos isómeros producen dióxido de carbono y vapor de agua. La cantidad limitada de oxígeno puede provocar la formación de monóxido de carbono, un subproducto tóxico.
El butano se deriva del petróleo crudo, un combustible fósil formado a partir de materia vegetal y animal antigua bajo intensa presión y calor durante millones de años. Los productos derivados del petróleo se separan mediante destilación fraccionada:el petróleo crudo se calienta a temperaturas superiores a 600 °F (316 °C), vaporizando los hidrocarburos que luego se elevan a una alta columna de fraccionamiento.
En esta columna, las moléculas más pesadas se condensan en niveles más bajos, mientras que los gases más ligeros como el propano y el butano se condensan cerca de la parte superior. Este proceso aísla el butano como combustible de alta pureza.
Los expertos de la industria señalan que la versatilidad del butano lo convierte en un elemento básico en:
La alta inflamabilidad del butano requiere un manejo cuidadoso. Debido a que es más pesado que el aire, puede acumularse cerca del suelo, lo que representa un riesgo de incendio incluso desde fuentes de ignición distantes.
El butano líquido puede causar congelación en contacto con la piel y daño ocular permanente si entra en contacto con los ojos. La inhalación puede provocar dificultad para respirar, mareos, dolores de cabeza y, en casos graves, convulsiones.
La combustión de butano libera dióxido de carbono, monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno, gases que contribuyen a la contaminación del aire y al cambio climático. Aunque su combustión es más limpia que el carbón o el petróleo, el butano sigue siendo un combustible fósil que impacta los presupuestos globales de carbono.
Para obtener pautas de seguridad más detalladas, consulte la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. y la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA).