He aquí por qué:
* El aumento de la temperatura generalmente aumenta la velocidad de reacción: Las temperaturas más altas hacen que las moléculas se muevan más rápido, lo que lleva a colisiones más frecuentes entre enzimas y sustratos. Esto aumenta la probabilidad de reacciones exitosas.
* Pero, hay una captura: Las enzimas tienen un rango de temperatura óptimo. Más allá de este rango, la estructura de la enzima comienza a descomponerse (desnatura). Esto significa que pierde su forma y ya no puede unirse al sustrato de manera eficiente. Por lo tanto, la velocidad de reacción disminuye drásticamente.
Aquí hay una analogía: Imagine una llave (sustrato) y un bloqueo (enzima). La llave encaja perfectamente en la cerradura y abre la puerta (se produce la reacción). Si calienta la cerradura, podría moverse un poco, lo que facilita la llave entrar y abrir la puerta más rápido. Pero si calienta demasiado la cerradura, podría derretirse y volverse inútil.
En resumen:
* Dentro del rango de temperatura óptimo: El aumento de la temperatura aumenta la velocidad de reacción.
* Más allá del rango de temperatura óptimo: El aumento de la temperatura disminuye la velocidad de reacción debido a la desnaturalización enzimática.
Es importante recordar que diferentes enzimas tienen diferentes temperaturas óptimas. Algunas enzimas funcionan mejor a temperatura corporal (como las de los humanos), mientras que otras prosperan en entornos extremos como aguas termales o respiraderos de aguas profundas.