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Al igual que las huellas dactilares clásicas que se ven en las novelas de detectives, las huellas dactilares de ADN identifican a un individuo comparando muestras de ADN de una persona y la escena del crimen. Sin embargo, la secuenciación del ADN lee el orden exacto de los nucleótidos en un fragmento de ADN. Aunque ambos se basan en métodos de laboratorio similares, sus objetivos y aplicaciones divergen notablemente.
El ADN es una larga cadena de nucleótidos, representada por las letras A, G, C y T. La secuencia de estas letras dicta las instrucciones genéticas contenidas en cada hebra, de forma muy parecida a como el código binario dirige las operaciones de una computadora. La secuenciación determina esta disposición exacta de las letras para un segmento elegido, lo que permite a los investigadores comprender la función de los genes o identificar mutaciones. La secuencia completa de un individuo se llama genoma, que es única, similar a una huella digital personal.
La toma de huellas dactilares no lee la secuencia completa; en cambio, se centra en regiones genómicas muy variables conocidas como microsatélites. Estos loci contienen repeticiones cortas de ADN; digamos, "AG" repetida 15 veces en una persona y 20 veces en otra. Al comparar recuentos repetidos en múltiples microsatélites, los científicos forenses pueden evaluar si dos muestras de ADN se originan en el mismo individuo con alta probabilidad.
La secuenciación de ADN ofrece información completa, lo que permite la identificación de individuos, la determinación de la paternidad y la exploración de rasgos genéticos. Por el contrario, la toma de huellas dactilares de ADN es un método rápido y rentable que confirma la identidad sin revelar detalles de la secuencia. La ciencia forense da prioridad a las huellas dactilares para relacionar las pruebas con los sospechosos, mientras que la investigación científica se basa en la secuenciación para investigar la función de los genes y los mecanismos de las enfermedades.
Ambos métodos emplean la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para amplificar el ADN y la electroforesis en gel para separar fragmentos por tamaño. La secuenciación añade un paso crítico:el uso de nucleótidos marcados con fluorescencia y electroforesis capilar para leer el orden exacto de las bases. La toma de huellas dactilares se centra en dimensionar fragmentos de microsatélites, evitando la necesidad de lecturas de secuencias.