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Las plantas y los animales trabajan en una danza finamente afinada, cada uno proporcionando lo que el otro necesita. Los desechos de uno a menudo se convierten en recursos del otro, creando un ciclo continuo de vida.
Durante la fotosíntesis y la respiración, se reciclan cuatro moléculas clave:
Sin embargo, no todas las sustancias producidas en la respiración celular se reciclan. Algunos se consideran residuos, aunque todavía pueden encontrar usos en otros contextos.
Las plantas capturan la luz solar para producir alimento a partir del CO₂ atmosférico. En la primera etapa, las reacciones luminosas recolectan energía y liberan O₂. La segunda etapa, las reacciones oscuras (ciclo de Calvin), utilizan ATP y NADPH de la etapa luminosa para fijar el CO₂ en glucosa.
La reacción general es:
6 CO₂ + 6 H₂O + Energía luminosa → C₆H₁₂O₆ + 6 O₂
En los eucariotas, la glucosa se oxida completamente para generar ATP. El proceso consta de cuatro fases principales:
La reacción aeróbica completa es:
C₆H₁₂O₆ + 6 O₂ → 6 CO₂ + 6 H₂O + 36–38 ATP
Cuando el oxígeno es escaso o no está disponible, las células recurren a la fermentación, convirtiendo el piruvato en subproductos que no se reciclan en la misma vía.
Estos subproductos ilustran que incluso los sistemas biológicos más eficientes tienen productos que no se reutilizan inmediatamente, pero que desempeñan funciones cruciales más allá de la célula.