Por David Sarokin, actualizado el 24 de marzo de 2022
El hipo es un reflejo común e involuntario que puede variar desde una molestia inofensiva hasta un signo de una afección médica subyacente. Si bien a menudo se les recuerda por su ritmo cómico en las películas, la experiencia puede resultar incómoda o incluso angustiosa cuando persisten.
El hipo ocurre cuando el diafragma, una lámina de músculo que separa la cavidad torácica del abdomen, se contrae abruptamente. Esta contracción repentina es seguida inmediatamente por un cierre rápido de las cuerdas vocales, produciendo el característico sonido "hic". El arco reflejo involucra a los nervios vago y frénico, que coordinan el movimiento diafragmático.
La mayoría de los hipo comienzan sin una causa clara, pero con frecuencia se asocian varios factores con su aparición:
Cuando el hipo es breve, una variedad de remedios caseros simples pueden resultar efectivos. Estos métodos tienen como objetivo interrumpir el arco reflejo alterando los patrones respiratorios o estimulando el nervio vago:
El hipo persistente (aquellos que duran más de 48 horas) es una señal de alerta de posibles problemas neurológicos o sistémicos. Las posibles causas incluyen:
En estos casos, la evaluación médica es fundamental. Los médicos pueden recetar medicamentos dirigidos al diafragma o a la patología subyacente, como relajantes musculares (baclofeno), antipsicóticos (clorpromazina) o antagonistas de la dopamina (metoclopramida). En raras ocasiones, se podrían considerar procedimientos invasivos o técnicas de neuromodulación.
Cualquier episodio de hipo que persista más allá de unas pocas horas requiere atención médica inmediata para descartar complicaciones graves.