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En la mayoría de las células, el material genético (ADN) está alojado en un único núcleo redondeado. Ciertas células inmunitarias (neutrófilos, eosinófilos, basófilos y mastocitos) empaquetan su ADN en múltiples esferas más pequeñas, creando un núcleo multilobulado o lobular. Esta arquitectura única es clave para su respuesta rápida y funciones especializadas.
Los lóbulos están compuestos de cromatina, un complejo de ADN y proteínas histonas. El ADN se enrolla alrededor de octámeros de histonas, formando nucleosomas que se asemejan a un collar de perlas. Proteínas estructurales adicionales pliegan los nucleosomas en grupos densos con forma de bola. En las células ordinarias esto da como resultado un núcleo grande; en los granulocitos produce varios lóbulos discretos en forma de lágrima.
Más allá del empaquetado, la cromatina influye en la transcripción y traducción de genes. En determinadas células inmunitarias, también participa en la NETosis, un mecanismo de defensa mediante el cual se expulsa el ADN para atrapar y matar patógenos.
Los granulocitos son la clase de células inmunes que exhiben núcleos multilobulados. Incluyen neutrófilos (el glóbulo blanco más abundante, que comprende entre el 60 y el 70% de los leucocitos circulantes), eosinófilos y basófilos. Los mastocitos, aunque no los granulocitos, también poseen núcleos lobulillares.
Los neutrófilos pueden exhibir más de cuatro lóbulos (una condición conocida como hipersegmentación) cuando el cuerpo carece de vitamina B12, ácido fólico o hierro. Un estudio en la revista Hematología y Oncología Pediátrica descubrió que el 81 % de los niños con deficiencia de hierro tenían neutrófilos hipersegmentados, en comparación con solo el 9 % de los niños sanos.
Una de las funciones más llamativas de los núcleos lobulados es la capacidad de expulsar cromatina al espacio extracelular, formando trampas extracelulares de neutrófilos (NET). Durante la NETosis, un neutrófilo se sacrifica y libera hebras pegajosas de ADN decoradas con proteínas antimicrobianas que atrapan y matan bacterias, hongos y otros invasores.
Este mecanismo subraya el doble papel de la cromatina:como organizador genómico dentro de la célula y como agente antimicrobiano activo fuera de la célula.