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Todo organismo vivo comienza como una sola célula y crece a través de un proceso estrictamente regulado llamado ciclo celular. En especies multicelulares, este ciclo es esencial para el desarrollo, la reparación de tejidos y la reproducción. El ciclo consta de dos fases principales:interfase y mitosis . La mitosis es la porción donde el núcleo y su material genético se duplican y dividen, produciendo dos células hijas genéticamente idénticas.
La interfase es una fase continua, no mitótica, durante la cual la célula crece, realiza sus funciones especializadas y replica su ADN. Se subdivide en tres subfases:
La mitosis es la fase de división en la que los cromosomas duplicados se distribuyen uniformemente en dos núcleos hijos. El proceso se divide tradicionalmente en cuatro etapas, aunque hay una prometafase adicional. se puede reconocer entre la profase y la metafase.
La profase, que dura aproximadamente 36 minutos en las células humanas, marca el inicio de la condensación visible de los cromosomas. La envoltura nuclear se disuelve, los centríolos migran a polos opuestos y comienzan a formarse fibras del huso.
La metafase alinea los cromosomas a lo largo de la placa de metafase mediante microtúbulos del huso unidos a cinetocoros. Esta alineación garantiza que cada célula hija reciba un conjunto idéntico de cromosomas. La etapa suele durar unos 3 minutos.
Durante la anafase, las fibras del huso se acortan, separando las cromátidas hermanas hacia polos opuestos. El centrómero se divide y cada cromátida se convierte en un cromosoma individual, restaurando el recuento de cromosomas 2N de la célula en cada mitad.
La telofase completa la división reformando las envolturas nucleares alrededor de los dos conjuntos de cromosomas, lo que permite que la cromatina se descondensa. Generalmente le sigue la citocinesis, que separa físicamente el citoplasma y produce dos células hijas distintas.
En las células animales, un anillo contráctil de filamentos de actina divide la célula en dos. Las células vegetales, con paredes rígidas, forman una placa celular a partir de vesículas que se convierte en una nueva pared celular, asegurando que cada célula hija esté completamente separada.
Si bien ambos procesos implican segregación cromosómica, sus resultados difieren:
Comprender esta distinción es fundamental para apreciar cómo crecen y se reproducen los organismos.