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La microbiología se basa en la tinción para diferenciar formas de vida microscópicas. Los tintes aportan color, pero necesitan un agente “fijador” para permanecer adheridos. Ese agente es el mordiente.
Un mordiente es una sustancia (a menudo un ion o una molécula compleja) que une un tinte y lo fija al organismo objetivo. Si bien la definición clásica se centra en iones metálicos o halogenuros, cualquier sustancia química capaz de retener un tinte en una célula se considera mordiente. Por ejemplo, el fenol, un compuesto no iónico, funciona como mordiente en las tinciones acidorresistentes.
Cuando un mordiente se asocia con un tinte, forma un complejo grande e insoluble que precipita de la solución. Luego, la molécula resultante queda atrapada sobre o dentro de la célula microbiana. Esta "fijación" evita que el tinte se filtre durante los siguientes pasos de lavado, asegurando que solo las estructuras deseadas conserven el color.
La tinción de Gram distingue las bacterias con paredes gruesas de peptidoglicano (grampositivas) de aquellas con paredes más delgadas (gramnegativas). El protocolo utiliza tinte violeta cristal en combinación con el mordiente yodo. El yodo se une al tinte para crear un complejo precipitado que queda atrapado en la gruesa pared celular cuando el alcohol deshidrata las bacterias. El complejo atrapado da a las células Gram positivas un tono púrpura característico.
La hematoxilina es un tinte histológico que se une a los ácidos nucleicos, tiñendo el ADN y el ARN. En microbiología, el hierro se agrega como mordiente, específicamente sulfato de amonio ferroso (Fe²⁺) y sulfato de amonio férrico (Fe³⁺), para anclar la hematoxilina a las estructuras microbianas. Los iones de hierro forman un complejo estable con el tinte, lo que permite la visualización de parásitos en muestras fecales humanas.
La tinción acidorresistente se dirige a las micobacterias, cuyas paredes celulares cerosas resisten muchos tintes. La fucsina es el colorante principal, pero sólo permanece en la pared celular cuando se disuelve en fenol (ácido carbólico). El fenol actúa como mordiente no iónico:solubiliza la fucsina y facilita su transporte hacia la pared micobacteriana hidrofóbica. Una vez dentro, el tinte se une de forma irreversible, haciendo que los organismos ácido-alcohol resistentes se vuelvan rojos contra un fondo contrastante.
Ya sea mediante iones metálicos o compuestos orgánicos, los mordientes son indispensables en la tinción microbiológica. Al fijar los tintes en las células microbianas, mejoran el contraste, preservan la fidelidad de la tinción y permiten a los investigadores distinguir diferencias estructurales sutiles.