Por Jenny Green
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Las amebas son organismos microscópicos unicelulares que prosperan en hábitats húmedos:agua dulce, agua salada, suelo e incluso dentro del cuerpo de los animales. Su envoltura celular es una membrana exterior transparente que encierra un citoplasma granular que alberga orgánulos esenciales y uno o más núcleos, según la especie.
Las amebas se reproducen asexualmente, lo que significa que no requieren material genético de otro individuo. El proceso comienza con la replicación del ADN dentro del núcleo, seguida de la mitosis. Después de que el núcleo se divide, el citoplasma y la membrana celular sufren una fisión binaria, dividiéndose en dos células hijas, cada una de las cuales contiene una copia del material genético original. El resultado son dos amebas genéticamente idénticas.
Durante la fisión binaria, un estrecho puente de membrana a menudo conecta las dos células nacientes. Una investigación del Instituto Weizmann ha demostrado que este puente a veces puede persistir y detener la división. En tales casos, puede intervenir una tercera ameba que se inserta entre las dos células y rompe la atadura. Los experimentos indican que las células en reproducción estresadas liberan una señal química que atrae a los individuos cercanos para ayudar, asegurando la finalización exitosa de la división.
Científicos de la Universidad de Massachusetts sugieren que algunas amebas pueden intercambiar material genético a través de diversos mecanismos, un proceso que puede haber ocurrido en su pasado evolutivo. La reproducción asexual puede limitar la diversidad genética, reduciendo potencialmente la adaptabilidad a los cambios ambientales. Sin embargo, la longevidad de los linajes ameboideos indica que estrategias alternativas (como el intercambio genético ocasional) podrían haber ayudado a mantener su resiliencia durante millones de años.
Las amebas se impulsan extendiendo seudópodos (protuberancias de la membrana celular y el citoplasma) hacia su destino. Engullen partículas de comida por inmersión y expulsan los desechos a través de protuberancias similares. El oxígeno se difunde directamente a través de la membrana, mientras que los desechos metabólicos salen de la célula. Cuando baja la humedad ambiental, las amebas forman una membrana protectora para retener el agua; esta barrera se rompe una vez que las condiciones mejoran.