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  • El tiempo frente a la pantalla provoca una creciente crisis de miopía en los niños

    Imagen de Lacheev/Getty Images

    En las últimas décadas, la proliferación de teléfonos móviles de alta definición y videojuegos inmersivos ha remodelado la vida moderna. Si bien estas innovaciones aportan comodidad y entretenimiento, también plantean importantes riesgos para la salud, especialmente para nuestros usuarios más jóvenes. Más allá de los efectos bien documentados de las redes sociales en la salud mental, la exposición prolongada a las pantallas está cada vez más relacionada con un aumento de la miopía infantil.

    La miopía, comúnmente conocida como miopía, se ha convertido en un problema de salud pública mundial. Un metanálisis de 2024 de 276 estudios publicados en el British Journal of Ophthalmology descubrió que la prevalencia de la miopía entre los niños aumentó de aproximadamente el 24 % en 1990 a casi el 36 % en 2023. Los adolescentes ahora experimentan una sorprendente incidencia del 47 % y las proyecciones estiman que casi el 40 % de los jóvenes en todo el mundo se verán afectados en 2050, lo que equivale a más de 740 millones de casos.

    Si bien la genética contribuye al desarrollo de la miopía, los factores ambientales, en particular los períodos prolongados de concentración en las pantallas, desempeñan un papel fundamental. Centrarse en un objeto cercano durante períodos prolongados (por ejemplo, desplazarse por un teléfono o jugar en una consola) envía una señal persistente al ojo de que la visión de cerca es primordial, lo que fomenta el alargamiento del globo ocular y la desalineación del punto focal de la retina.

    Por qué es alarmante el aumento de la miopía infantil

    La miopía a menudo se descarta como un inconveniente visual inofensivo, pero su aparición temprana en los niños conlleva graves riesgos a largo plazo. A medida que el ojo continúa creciendo durante la infancia, el enfoque cercano sostenido puede hacer que la esclerótica se estire, alargando el globo ocular. Cuando la longitud axial supera el rango óptimo, los objetos distantes se vuelven borrosos y la condición puede estabilizarse alrededor de los 15 años con una corrección de menos de –5 dioptrías.

    La progresión temprana más allá de -5 dioptrías conduce a una miopía alta, una etapa asociada con una probabilidad notablemente mayor de complicaciones que amenazan la visión, como desprendimiento de retina, degeneración macular, cataratas y glaucoma. Estas complicaciones pueden surgir mucho antes de la edad adulta, lo que subraya la urgencia de una intervención temprana.

    En respuesta, los especialistas en oftalmología están explorando activamente opciones preventivas y terapéuticas. Los agentes farmacológicos como las gotas oftálmicas de atropina en dosis bajas se han mostrado prometedores para frenar la progresión de la miopía. La ortoqueratología (el uso de lentes de contacto especialmente diseñados para remodelar temporalmente la córnea) ofrece otra vía de control. Más allá de las intervenciones médicas, los médicos enfatizan las modificaciones en el estilo de vida:limitar el tiempo diario frente a la pantalla, fomentar descansos regulares y promover actividades al aire libre. Los estudios demuestran consistentemente que pasar al menos 2 horas al aire libre cada día se asocia con una menor incidencia de miopía entre los niños.




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