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  • 4 riesgos para la salud al retener la orina:cómo afecta la vejiga y más allá

    Cuando sientas ganas de orinar, lo mejor es actuar con prontitud. Las exigencias de la vida (eventos ajetreados, acceso limitado al baño o simplemente el regusto de la cena) pueden tentarnos a retener la orina. Si bien tener la vejiga llena es incómodo, la retención crónica puede desencadenar una cascada de problemas de salud que persisten mucho después del malestar inicial.

    Tharakorn/Getty Images

    1. Infecciones del tracto urinario (ITU)

    El llenado prolongado de la vejiga fomenta el crecimiento bacteriano, especialmente cuando la orina permanece en la vejiga durante períodos prolongados. Cuanto más prolongada sea la retención, mayor será la posibilidad de que las bacterias de la uretra asciendan a la vejiga, provocando inflamación, dolor y una necesidad frecuente de orinar. Las mujeres, cuya uretra es más corta, son especialmente susceptibles. La hidratación regular y la micción oportuna reducen la carga bacteriana y reducen el riesgo de ITU.

    Nueva África/Shutterstock

    2. Cálculos renales

    La orina que permanece en la vejiga permite que los minerales, principalmente el calcio, se concentren. Con el tiempo, estos minerales pueden cristalizar y formar cálculos en los riñones. Los cálculos varían desde un grano de arena hasta el tamaño de un guisante y pueden excretarse sólo a través de la uretra, lo que a menudo causa un dolor insoportable y, en casos graves, requiere extirpación quirúrgica. Mantener un recambio constante de líquidos ayuda a diluir las concentraciones de minerales y previene la formación de cálculos.

    Vídeo_Stock _Producción/Shutterstock

    3. Disfunción del suelo pélvico

    El suelo pélvico sostiene la vejiga, el recto y, en las mujeres, el útero; en los hombres, la próstata. También regula la micción y la función sexual. Cuando la orina se retiene demasiado tiempo, los músculos del suelo se tensan y pueden entrar en un estado hipertónico, perdiendo su capacidad de relajarse. Esto puede provocar incontinencia, estreñimiento, disfunción eréctil y dolor pélvico crónico.

    NMK-Studio/Shutterstock

    4. Vejiga distendida (demasiado llena)

    Una vejiga que excede constantemente su capacidad de 1 a 2 tazas puede distenderse, provocando hipertrofia de la vejiga (paredes engrosadas que debilitan la contractilidad). Esta afección puede imposibilitar la micción, lo que provoca un reflujo de orina hacia los riñones y un posible daño renal. El tratamiento a menudo implica cateterismo o, en casos extremos, intervención quirúrgica.

    Antonio Marca/Shutterstock

    Para salvaguardar su salud urinaria, trate de orinar aproximadamente siete veces al día, espaciando las micciones con 3 a 4 horas de diferencia. Si nota alguna molestia, dolor o síntomas urinarios persistentes, consulte a un profesional de la salud de inmediato.

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